Cambiar la doctrina de la Iglesia es ahora más sencillo, basta con lanzar campañas de firmas en Change.org. Los cambios más aclamados se llevarán a cabo

En los últimos días he recibido por distintos medios la petición de Change.org para que la Iglesia permita la comunión de los divorciados vueltos a casar. Esta petición viene ‘avalada’ por un texto de 20 teólogos españoles. Sin entrar en la cuestión de la comunión, ni en los argumentos que estos teólogos utilizan, creo que este no el camino que nos ayuda a adaptarnos a los nuevos tiempos. Change.org es un excelente medio para hacer presión en sistemas de gobierno democráticos, pero no olvidemos que la Iglesia no es esencialmente democrática, no ha sido fundada por voluntad humana, sino por el mismo Jesús

¿Podemos cambiar por votación la doctrina de Jesús, la revelación?

Por lo dicho antes queda claro que no, si así lo hiciéramos dejaríamos de ser la Iglesia de Cristo, seríamos otra cosa, pero no el instrumento de salvación que Dios ha querido fundar sobre la tierra. Muchas cosas en la vida de las comunidades cristianas pueden decidirse de forma democrática, pero el cambiar o no la doctrina no es una cuestión de opiniones ni de mayorías.

Entonces, ¿no se pueden cambiar las cosas en la Iglesia?

Sí se puede, y a lo largo de 2000 años ha habido muchos cambios. Cuando el cambio se debe a una mejor o mayor comprensión de la revelación se formula en forma de dogma, lo cual ha ocurrido contadas veces en la historia, y cuando estos cambios no atañen al contenido mismo de la revelación se les llama reformas. Los creyentes estamos profundamente convencidos de que el Espíritu del Señor guía a su pueblo y la ayuda a profundizar cada vez más el significado de la revelación, los modos de vivir la fe y anunciar la salvación. Por eso las reformas en la Iglesia se hacen en sintonía con el Espíritu, en escucha atenta de sus inspiraciones. Es por esto que la Iglesia convoca sínodos o concilios, capítulos…, para escuchar al Espíritu. ¿Puede la recogida de firmas ser una forma de hacer escuchar una voz que puede estar inspirada por el Espíritu? Tal vez, no seré yo quien diga a Dios cómo hacer las cosas, pero leyendo la carta y viendo a algunos de los firmantes me parece que es una demanda fuertemente escorada hacia una ideología, más preocupada de prevalecer que de buscar la voluntad de Dios para su Iglesia. Es mi parecer, y es discutible.

A colación me gustaría recordar que presionar para que la Iglesia haga cambios so pretexto de modernidad es un error en el que caemos con facilidad: “es que con los tiempos que corren esto debería cambiar”, “la Iglesia si quiere tener seguidores tiene que actualizarse”, “necesitamos una Iglesia del siglo XXI”… no habrá nada más contemporáneo, ni nada más bueno para la persona humana y la sociedad, que una Iglesia fiel a Cristo, que no se busca a sí misma, sino hacer la voluntad del Padre.

Os recomiendo la lectura de este discurso del papa Benedicto XVI en 2011 muy en relación con lo comentado:

¿Qué debería cambiar en la Iglesia? Usted y yo, en primer lugar

La entrada: Cambiar la doctrina de la Iglesia es ahora más sencillo, basta con lanzar campañas de firmas en Change.org. Los cambios más aclamados se llevarán a cabo fue publicada por primera vez en smdani.com el día: Agosto 23, 2015
Daniel Pajuelo Vázquez, SM
Después de mucho luchar y brevemente amar a ratos saboreamos la eternidad, nuestro destino final.
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2 Comentarios en “Cambiar la doctrina de la Iglesia es ahora más sencillo, basta con lanzar campañas de firmas en Change.org. Los cambios más aclamados se llevarán a cabo
  1. Alucinada me quedo con lo de la petición y totalmente de acuerdo con lo que dices.

  2. eduardo arens dice:

    1, los primeros en usar change.org fueron las corrientes de “nada debe cambiar”; allí se se ve claramente una IDEOLOGIZACION del cristianismo!! (2) ¿Dónde quedó el sensum fidelium? ¿no es válido dar a conocer su sentir por medios modernos (cf. las consultas vaticanas)? Cierto, no es cuestión de mayorías, pero no lo es de dogmatismos categóricos “porque sí” o “porque siempre (??) ha sido así”, etc. sino cuestión de argumentos fundamentados, para empezar, en una sana exégesis de la “norma normante”, “alma de la teología”, que es el NT. (3) No se ajusta ni a la historia ni al espíritu de Jesús hablar de “doctrinas” en relación a El (esa fue la preocupación de los escribas); (4) las “doctrinas” (=?? no confundir “doctrina” con “dogma”) son variadas en el mismo NT (sobre el divorcio precisamente, cf. Mc 10,12; Mt 19,9a y 1Cor 7,15) y han variado a lo largo de la historia, no son monolitos. (5) Cuidarse de hablar de “revelación” como si Dios mismo dictaminase ad perpetuitatem. LA “revelación” se dio en “la palabra hecha carne”, que es una persona encarnada en una historia en un tiempo y una cultura; no es una doctrina o un discurso. (6) Jesús no fundó una iglesia (fue judío hasta el final) y las primeras comunidades eran más “democráticas” y participativas que las actuales (cf. Hechos); (7) no es cuestión de modernidad (no confundamos las cosas) sino, precisamente, de FIDELIDAD a EL Evangelio, el predicado, vivido y encomendado por Jesús de Nazaret, que no es Ley sino gracia, y cuyo espíritu es el de la com-pasión (cf. Kasper). (8) ¿Cuál es el camino que nos ayude a adaptarnos a “los nuevos tiempos” (nuevos? o retorno a las raíces, en Jesús, fundamento de la iglesia??), si no es el diálogo abierto y franco, en que se escuche a “los pobres”? Me temo que a muchos les falta en com-pasión (por algunos tildada de “excusa”) y sensibilidad que viene de “oler a oveja”, más preocupados del sábado que del hombre…. Volver a Jesús de Nazaret (no a mitad camino, detenidos en la escolástica, p.ej.), y “tener sus mismos sentimientos”, sería lo más indicado… tal como lo vive y muestra precisamente el Papa Francisco!! Yo recomiendo leer el discurso de W. Kasper previo al sínodo (“el evangelio de la familia”), encomendado por el Papa y que acogió como Leitmotif, y los discursos y pronunciamientos del Papa Francisco sobre el tema… Cierto, debemos cambiar “Usted y yo” primero, escuchando a los “pobres” (incl. divorciados), escuchando a EL Evangelio de Jesús, hasta que nos duelan las entrañas….

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