La Guerra de los Campesinos alemanes de 1525 y la guerra de los sindicalistas de Juan Manuel Sánchez Gordillo de 2012

La Guerra de los campesinos alemanes tuvo lugar entre 1524 y 1526. Se calcula que participaron unos 300.000 y fueron asesinados por los príncipes alemanes unos 100.000. Mientras que la nobleza se enriquecía ellos cada vez eran más pobres, las tasas mayores, y aunque con su trabajo sostenían la economía no tenían ningún derecho a participar en política. Años atrás (hasta el 1531)  el opresor era el poder católico, por eso la renovación propuesta por Lutero fue una luz de esperanza para todos ellos. Sin embargo…

En la época de la Guerra de los campesinos el poder lo ostentaban los príncipes alemanes. La Reforma Luterana les sirvió para independizarse del poder romano. Pero a ellos poco les importaba la religión, que era la excusa para perpetuar su poder. Los reformadores exigían la libertad de culto, pero los príncipes protestantes siguieron el principio “Cuius regio euius religio” por el cual los súbditos debían profesar la religión del príncipe (Primer abuso). Los reformadores protestaron contra el abuso de poder y las riquezas de la jerarquía católica. Muchos de los príncipes eran obispos o abades que al pasarse al luteranismo no renunciaron a sus bienes (Segundo abuso). La crisis generada por la guerra se agravó por la política de expropiación y subida de tasas (Tercer abuso). Y estalló el conflicto que acabó en guerra.

¿Qué hizo Lutero ante tal situación? Invitó a los príncipes alemanes a matar a los campesinos y aplastar la revuelta, porque para Lutero el poder civil era establecido y querido por Dios y los príncipes tenían categoría de obispos.

Han provocado la rebelión, han robado y saqueado con gran maldad monasterios y castillos que no pertenecían a ellos, mereciéndose así sin duda, la muerte del cuerpo y el alma, por ser salteadores y asesinos. (M. Lutero)

No pasan por alto las similitudes de aquel contexto con el nuestro. Recientemente el sindicalista y alcalde de Marinaleda Juan Manuel Sánchez Gordillo capitaneó el asalto a un supermercado para ‘expropiar alimentos de primera necesidad’ y dárselos a los necesitados. Iniciativa nefasta que ha creado una escuela de imitadores y una corriente de apoyo a este tipo protesta.

¿Cabe esperar una revuelta ciudadana de gran magnitud como las que hemos visto en los países árabes? ¿Asistiremos a una represión brutal  por parte del poder establecido?

Yo creo que las cosas no son ni blanco ni negro. Yo no estoy con los Robin Hood (sindicalistas u okupas)  ni tampoco con la nobleza (políticos y banqueros). Repudio la iniciativa de este señor y de cualquiera que se tome la justicia por su mano. Pero tampoco creo en las medidas que el gobierno actual está tomando, ni confío en la clase política que está dando un espectáculo nefasto de falta de solidaridad, honradez y justicia (de un partido o de otro). En tiempos de crisis surgen muchos falsos Mesías que prometen soluciones rápidas y definitivas a todo. Las promesas de libertad y justicia de Lutero fueron pronto usadas por los príncipes para generar aún más opresión e injusticia. Tampoco Lutero era un ángel y no dudo en pedir la cabeza de los campesinos visto el ímpetu de su protesta. Hay que examinar a fondo los discursos y acciones de los ‘Mesías’ no vaya a ser que nos suman en una ruina peor. No podemos dejarnos llevar por reacciones viscerales en este momento.

Yo aplaudo a los abuelos que ayudan a cuidar a los nietos de sus hijos, al voluntario que ofrece su tiempo y sus recursos en colaborar con Cáritas, a los compañeros de trabajo que se bajan el sueldo (jefe incluido) para que ninguno pierda el puesto en esta época de crisis, a los obispos y sacerdotes que dan parte de  sus ya esqueléticos sueldos para ayudar a los más necesitados, a los políticos que voluntariamente se quitan pagas extras, a los sindicalistas que no van a reventar la empresa si no a velar por un futuro sostenible para ella y sus empleados, a los chavales que cuidan sus libros y su ropa para pasársela a sus hermanos pequeños el día de mañana. Aplaudo al que tiene por centro a su prójimo y pospone su propio interés por el bien de sus hermanos, los hombres.

Sólo hay una salida a la crisis estable y duradera, la regeneración social de los valores que pueden fundar una sociedad. Nuestra sociedad fue fundada sobre los principios y valores cristianos, sin embargo llevamos años repudiándolos y minándolos. No puede haber futuro para Europa sin identidad, sin principios, sin una fuente de valores.

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Un comentario en “La Guerra de los Campesinos alemanes de 1525 y la guerra de los sindicalistas de Juan Manuel Sánchez Gordillo de 2012
  1. @majovimo dice:

    Estupendo post. Concidio totalmente con tú análisis y la propuesta final de solución. Sólo se podrá salir de la crisis si todos arrimamos el hombro, por y para el bien de los demás y el nuestro propio.

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