Jesús es la VERDAD

La VERDAD a veces resulta dura de aceptar, pues puede trastocar nuestros planes y exponer a la luz nuestras intenciones egoístas. Por eso, sólo desde el desprendimiento profundo de nosotros mismos, podemos acogerla y así llegar a escuchar a Jesús.

A Pilato no le conviene la Verdad. Tiene mucho que perder, y prefiere enviar a la muerte a un hombre inocente que perder su Status Quo. Seguro que tú también, como yo, has tenido experiencia de ello, de lo fácil que es apartarse de la Verdad para quedarnos en nuestras verdades; de lo fácil que es el autoengaño, dejar de escuchar la voz de Dios que nos instruye con amor, para sucumbir a las voces ruidosas del mundo que inventan e imponen su verdad.

Por eso contempla bien esta escena. Fíjate en la humildad del Maestro. Por primera vez y ante todos Jesús reconoce que es el Mesías, lo hace maniatado, escupido y maltratado, para que no quepa duda ni se confunda su poder con el poder del mundo, su realeza con la de los reyes de los hombres. Fíjate en la arrogancia del procurador y en la soberbia de los acusadores judíos. Lo ‘políticamente correcto’, los intereses y agendas de los que ostentan poder son las que llevan a tu Señor a la cruz. Hoy el mundo nos presenta medias verdades, nos silencia con el pensamiento único, ahoga la Verdad y ahoga a los cristianos porque nos temen como temían a Jesús; permanece fiel a la Verdad, aborrece la mentira y sus seducciones, y no temas, porque pueden herir el cuerpo pero nunca tu alma.

La escena está extraída de la seria: “La Biblia continua”

Entrada original: http://bit.ly/laverdadjesus

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