La TIRANÍA de poner el ALUMNO al CENTRO | Educación


Hoy he tenido la oportunidad de participar en el SIMO EDUCACIÓN 2016, un evento que tiene por tema la innovación en la educación. En los distintos foros se habla de buenas prácticas, de experiencias innovadoras, de nuevos gadgets y metodologías para la escuela de hoy.

Hay cierta preocupación entre los docentes de más experiencia ante el peligro de que la tecnología nos deslumbre y que las innovaciones no vayan acompañadas de buenas metodologías. En general los docentes tenemos claro que el centro del proceso educativo no puede ser la tecnología, pues esta adquiere su valor cuando está al servicio de las personas.

Lo  que es una tendencia en estos días es la afirmación de que al centro de todo el proceso educativo debe estar el alumno, pero me tenéis que disculpar, yo no puedo estar de acuerdo y explico por qué.

Vivimos una época en la que la escuela, después de años de resistencia al cambio se está poniendo al día. El problema es que este proceso, seguramente por llegar tan tarde, se manifiesta a menudo más como una reacción contra el modelo ‘clásico’ que como una búsqueda serena y fundada de lo que debemos cambiar y lo que debe permanecer. Si en el pasado el acento estuvo en la institución, hoy hay que ponerlo en la persona, si antes todo giraba en torno al profesor, hoy todo debe girar obligatoriamente en torno al alumno, si antes las decisiones eran tomadas de forma vertical e impositiva, hoy se deben tomar de forma horizontal, democrática y participativa. Todo esto en apariencia nos parece bueno porque parece adaptado a los tiempos, pero al dejarnos llevar sólo por el movimiento de reacción no estamos reflexionando sobre las consecuencias de este giro y estamos poniendo al centro lo que no toca.

La insistencia de poner al alumno al centro de forma absoluta nos lleva forzosamente a relegar al profesor a un plano totalmente secundario. Si el alumno no aprende es porque no está bien motivado y el esfuerzo del docente consiste en mantener alta la motivación, que es la gasolina del proceso de aprendizaje autónomo. Estamos olvidando algo esencial, la relación profesor-alumno, maestro-discípulo es la que tiene el verdadero poder de educar de forma integral. Estamos olvidando que además de la motivación existe la voluntad, capaz de poner un rumbo fijo y alcanzar metas. Ahora se nos dice que el alumno es el protagonista de su aprendizaje, él tiene todo lo que necesita en sí mismo para desarrollarse, y el profesor es, en el mejor de los casos, un monitor que tutoriza y acompaña su proceso, casi autónomo, de desarrollo. Pero esto es totalmente falso, si bien es cierto que el alumno debe recuperar un mayor protagonismo en su propio proceso de aprendizaje, no podemos caer en la crueldad de soltarlo de la mano demasiado pronto. En las familias este mito no cuaja, porque los padres son tremendamente conscientes de la dependencia que sus hijos tienen de ellos para desarrollarse.  Esta moda está haciendo que muchos profesores tengan hoy la sensación de ser verdaderos payasos de circo dedicados a montar espectáculos para que sus alumnos estén motivados y funcionen por sí mismos. Los niveles de frustración han crecido entre los docentes, pero también entre los alumnos que se cansan rápido de las novedades y cuya queja más frecuente es “que el profesor no les  motiva”, justificación que les basta para abandonar todo esfuerzo y que incluso hace que las algunas familias eleven sus quejas a la dirección. Lo siento, pero si seguimos así estamos favoreciendo la tiranía, no la autonomía.

Educación, niño tirano

Personalmente creo que el centro de la educación no puede ser sólo el alumno, o sólo el docente, me parece que el centro es la RELACIÓN que se establece entre ambos.

Cualquiera de nosotros difícilmente recordará los contenidos de las asignaturas que estudió en su juventud, pero sí que recordamos los profesores que nos han marcado, los que vieron en nosotros nuestro potencial y con su actitud y clases nos ayudaron en el proceso de ser competentes y buenas personas. Recuperar el valor de esta relación nos ha de llevar a dignificar la tarea del profesor pero sobre todo la importancia de tener educadores vocacionados, bien formados, no sólo en su especialidad, sino también en sus capacidades realacionales.

Yo sueño una escuela donde la relación que los alumnos y profesores establecemos nos lleve a todos a sentirnos parte de una gran familia, donde el diálogo desigual y no forzadamente democratizado, ayude a desplegar la búsqueda de sentido, una escuela con inteligencia emocional que educa de manera integral, no sólo por el conjunto de sus actividades, recursos y metodologías, sino sobre todo por la calidad humana de sus docentes capaces de unir lo mejor de tiempos pasados con la novedad de los tiempos presentes.

 

 

Publicado en Educación, Feed Etiquetado con: , , , , , , , ,
3 Comentarios en “La TIRANÍA de poner el ALUMNO al CENTRO | Educación
  1. Javier dice:

    Me ha gustado mucho tu reflexión. Hay una parte importante a mi juicio de la que no hablas y es el hecho de que la relación profesor-alumno no puede ser de igual a igual. Parte muy importante del proceso educativo debe ser enseñar al alumno a respetar y reconocer la figura de una autoridad. Pienso que muchos de los problemas que estamos viendo hoy en día en la sociedad vienen motivados por el hecho de que los jóvenes no respetan, no entienden que en la vida existen unos superiores a los que se les debe obeceder. Si desde la escuela se crea demasiado colegueo, si como dices, el profesor debe convertirse en un payaso para conseguir su atención, va a ser muy difícil que estos alumnos lleguen a ser personas correctamente integradas en la sociedad.

    Igual que tú, sueño con una escuela que sea una gran familia, así al menos lo siento en Amorós.

    • Romina dice:

      La verdad que me encantó este artículo. Creo que el protagonista siempre será el alumno, pero sin olvidar que un docente no está para enseñar simplemente, sino para ser modelo, referente; y esto implicará que su posicionamiento sea firme,y con autoridad , capaz de llegar al alumno por su calidad humana como por su calidad profesional.
      Y estoy de acuerdo como dices que el centro de la educación debe ser la RELACIÓN entre ambos, docente y alumno, de poder disfrutar de la tarea de educar desde esa pasión vocacional capaz de establecer vínculos base para entender y atender a los alumnos.

  2. Eduardo dice:

    Completamente de acuerdo. Nos hemos dedicado a “ir en contra de”, de “dar la vuelta a la tortilla”…; pero todo sin ningún sentido y resultado.

Deja un comentario