Sólo el amor · Silvio Rodríguez
- Vídeo de smdani publicado el
- Duración: 13:27
- Álbum: Causas y azares (1986)
Sólo el amor, de Silvio Rodríguez, es una invitación a amar desde nuestra fragilidad y con paciencia; es la canción que elegiría para mi funeral, y desde mi fe la escucho como gratitud por el amor recibido y como esperanza frente a la muerte.
¿Qué canción me gustaría que sonara en mi funeral? Elijo Sólo el amor, de Silvio Rodríguez. La pregunta con la que comienza el vídeo es personal, y explica por qué escucho aquí algo más que una exhortación a amar. La arcilla, las horas de trabajo y la paciencia me hablan de nuestra fragilidad; desde mi fe las relaciono con el amor recibido y con la esperanza frente a la muerte.
La arcilla: reconocer de qué estamos hechos

Me detengo primero en la fuerza de la exhortación inicial. «Debes amar la arcilla que va en tus manos», canta Silvio Rodríguez. No la escucho como una amenaza ni como una orden que se cumpla por miedo. Para mí tiene sentido porque remite a algo que reconozco en la vida: la importancia de amar y de ser amado. Desde ahí comienzo a interpretar la imagen de la arcilla que cada persona lleva en sus manos.
Relaciono ese material frágil y moldeable con el relato de la creación del ser humano en el Génesis. Leo en él tres recordatorios: pertenecemos a la naturaleza, necesitamos cuidarnos y somos capaces de vivir con conciencia y libertad. Es una asociación que hago desde mi fe, no una explicación que atribuya a Silvio. El barro me ayuda a hablar de humildad y cuidado mutuo, sin imaginar al ser humano separado del resto de la creación.
Perseverar cuando el trabajo no luce

La canción también me lleva a las horas en las que un esfuerzo no da todavía el resultado que esperábamos. Lo dice con un verso sencillo: «Debes amar la hora que nunca brilla». En el vídeo comento la importancia de la constancia: un proyecto no puede depender únicamente de los momentos de entusiasmo. Aprender algo, cuidar una relación o sostener un compromiso implica atravesar intentos que parecen no conducir a ninguna parte.
Para desarrollar esa idea recurro a la imagen del alfarero del libro de Jeremías. El recipiente sale mal y vuelve a ser trabajado. En mi lectura, esa escena representa un amor que no abandona a la primera dificultad. La relación con la canción está en la paciencia de seguir dando forma a lo que tenemos entre manos, especialmente cuando aparecen la frustración y el fracaso.
El amor recibido y la esperanza

En el tramo final conecto la canción con los relatos evangélicos de Lázaro y de la resurrección de Jesús. Me lleva a ellos el verso «sólo el amor consigue encender lo muerto». Para los cristianos, son imágenes que sitúan el amor frente a la muerte. Yo las traigo a esta escucha porque la canción me habla de recuperar las ganas de vivir y de la capacidad de transformar nuestro entorno mediante el cuidado.
También subrayo una paradoja: nadie aprende a amar por decreto. Al pensar en mi propia vida, vuelvo al amor recibido de mi familia, mis amigos y mi comunidad. Ese es el sentido de la elección que planteo al principio. No quiero convertir una despedida en una negación del dolor, sino dejar espacio para agradecer y para volver la mirada hacia quienes todavía podemos amar.
Vuelvo así a la elección del funeral: agradecer el amor que he recibido y dejar a quienes siguen aquí una invitación a amar. Por eso la arcilla y el trabajo paciente me hablan también de esperanza.
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