Fe y ciencia · T1E01

El Génesis y la evolución: la creación continua

Creación, evolución y lectura del Génesis: empezamos el diálogo.

Daniel Pajuelo en el episodio T1E01 de Diálogo Fe y Ciencia

¿Creer en Dios exige rechazar la evolución? No. La respuesta corta de este primer episodio de Diálogo Fe y Ciencia es que la evolución y la fe cristiana en la creación hablan de una misma realidad en dos lenguajes distintos: la ciencia describe cómo se han formado el universo y los seres vivos; la fe afirma que todo ha sido creado por Dios y depende de él. Ni el Génesis es un manual de biología ni la biología puede decidir si la existencia tiene sentido.

Preparé el vídeo en febrero de 2022 siguiendo sobre todo Ciencia y religión. Dos visiones del mundo, del jesuita y geofísico Agustín Udías Vallina, y lo cuento desde donde estoy: fui sacerdote, estudié teología y hoy divulgo ciencia. Abajo va el argumento paso a paso, con las fuentes que uso.

Si lo que buscas es la pregunta directa, si un cristiano puede aceptar la evolución sin renunciar a la fe y en qué se diferencian creación y creacionismo, la trato en ¿Puede un cristiano aceptar la evolución?, un vídeo de 2018. Aquí voy al detalle: cómo leer los relatos del Génesis y qué significa la creación continua.

Los CRISTIANOS no ACEPTAN la EVOLUCIÓN, ¿o sí? | T1E01

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Qué dicen los relatos del Génesis y qué no

Antes de que la ciencia descubriera el hecho evolutivo, la creación se concebía de forma estática: todo creado de una vez y para siempre, o repartido en actos discontinuos de Dios. El ejemplo más claro está en el propio Génesis, donde la creación tarda seis días. Pero esos relatos no pueden leerse de forma literal, como si fueran un libro de ciencia. Hay que interpretarlos en el contexto histórico y cultural en que se escribieron: la creación se expresa con las cosmovisiones disponibles para sus autores, primero la mesopotámica y después la griega.

Detrás de esa envoltura está el mensaje religioso que los autores quisieron transmitir, y que en los relatos de la creación se resume en tres cosas: que Dios lo ha creado todo, que todo depende de él y que todo es bueno. En ningún momento pretendieron hacer ciencia. Quien acude a la Biblia esperando un manual que explique científicamente cómo vino el mundo a existir solo aumenta su confusión y la de quienes le escuchan.

Esto no es una lectura mía: es la que pide la Iglesia católica. La constitución Dei Verbum (1965), en su apartado 12, manda al intérprete atender a los géneros literarios y a las formas de pensar y narrar de la época del autor para averiguar qué quiso decir. Y el magisterio acepta que la finalidad de esos textos no era explicar cómo aparecieron los seres vivos, sino expresar su dependencia del Creador; el modo en que se realizó la obra de la creación lo ha ido descubriendo el ser humano a través de la ciencia, que hoy indica una evolución cósmica y biológica. En 1996 Juan Pablo II lo dijo con todas las letras ante la Academia Pontificia de Ciencias: la evolución es «más que una hipótesis». De ahí saco una consecuencia que repito en el vídeo: teólogos, pastores, obispos y cristianos de a pie deben estudiar la revelación teniendo en cuenta las aportaciones de la ciencia. La ciencia también tiende a la verdad; no es enemiga de la fe, sino una luz más.

Daniel Pajuelo en el episodio T1E01 de Diálogo Fe y Ciencia
Fotograma · 2:01

Dos lenguajes sobre una misma realidad: creación continua

Evolución y creación son dos lenguajes que hablan de lo mismo. La evolución, conocida por la reflexión científica sobre los datos de la observación, indica la forma en que se ha realizado la creación en el tiempo: responde al cómo, del que no tenemos ningún conocimiento previo ni revelado. La revelación solo nos dice el hecho mismo: que todo ha sido creado por Dios.

Si aceptamos la imagen evolutiva del universo que presenta la ciencia, hay que retocar algunos aspectos de la concepción religiosa de la creación. El primero es dónde actúa Dios. Su causalidad no se sitúa en el nivel de las causas físicas, sino que es trascendente: actúa en el nivel mismo del existir, de modo que la criatura depende siempre y fundamentalmente de Dios, causa última de su ser, de su conservación y de su evolución. No hace falta imaginar nuevas intervenciones a lo largo del proceso: Dios está siempre actuando y haciendo que unos seres surjan de otros. La cosmovisión evolutiva descubre, en realidad, la forma de actuar de Dios en la creación.

El acto creador está fuera del tiempo e incluye toda la evolución, que sí ocurre en el tiempo. Esta manera de verlo se llama creación continua: el acto creador no se limita al primer instante, dejando luego el universo libre para evolucionar por su cuenta, como propone el deísmo, sino que es continuo y simultáneo con cada instante de la evolución. El teólogo Karl Schmitz-Moormann, en su Teología de la creación de un mundo en evolución, habla además de una creación «llamada»: Dios llama al universo a salir de la nada hacia él, y esa llamada no produce criaturas terminadas, sino las estructuras y los elementos más simples con los que arranca la evolución cósmica. Desde la ciencia, el universo evoluciona; desde la fe, es obra de Dios en cada momento. Dos puntos de vista distintos, compatibles y en diálogo, aunque durante mucho tiempo lo que ha predominado sea la confrontación.

Esquema en dos columnas: la ciencia responde al cómo (procesos naturales, azar y selección natural, observación, sin pronunciarse sobre finalidad) y la fe afirma el hecho (todo creado por Dios, todo depende de él, todo es bueno, causalidad trascendente); debajo, la creación continua como acto simultáneo con cada momento de la evolución
Qué responde cada saber. Elaboración propia a partir de Udías Vallina (2010) y del episodio.

Azar, finalidad y los límites de cada saber

Una de las cuestiones candentes del diálogo es si hay un diseño o una finalidad en la evolución o si todo es fruto del azar. El evolucionismo propone un mecanismo que produce cambios al azar, que se perpetúan o desaparecen por selección natural. Jacques Monod, bioquímico francés y premio Nobel de Medicina en 1965, convirtió ese azar en criterio metafísico en El azar y la necesidad (1970): si todo es aleatorio, nada de lo que existe es querido por nadie y nuestra existencia es un absurdo. El libro termina diciendo que el hombre sabe al fin que está solo en la inmensidad indiferente del universo, del que ha surgido por casualidad, y que su destino no está escrito en ninguna parte.

Mi respuesta es que el azar forme parte intrínseca de la evolución no implica que todo el proceso, tal como se ha producido, sea exclusivamente fruto del azar. Es cierto que la ciencia no puede hablar de diseño ni de finalidad: esa perspectiva no entra en su método, que se limita a describir los procesos de la naturaleza y a proponer los mecanismos que han actuado en ellos. Pero eso no obliga a negar que existan otros niveles de reflexión, la filosofía y la teología, que sí pueden preguntarse si en el conjunto de la evolución hay una finalidad que le dé sentido.

Ojo con el atajo: no se trata de colocar un diseño en las lagunas de la explicación científica y a su mismo nivel, como hacen los defensores del diseño inteligente, sino de mirar el proceso entero desde otra perspectiva. Para la teología, esa finalidad viene dada por el plan global de Dios en la creación, que incluiría la aparición, al final de la evolución, de criaturas capaces de relacionarse con él: seres libres, capaces de amar.

Daniel Pajuelo en el episodio T1E01 de Diálogo Fe y Ciencia
Fotograma · 8:49

Dos peligros: fundamentalismo y ciencia convertida en ideología

Abordar con madurez este diálogo exige tener presentes dos peligros. El primero es el fundamentalismo religioso, que confunde la lectura de la Biblia con la de un manual, una descripción casi científica de cómo sucedió la creación. El segundo es que la frontera entre ciencia y filosofía a veces parece borrosa, y hay que trazarla con la mayor claridad posible: si no, los científicos dejan de hacer ciencia para hacer ideología.

El problema actual con la evolución es que muchas veces se presenta ligada a una ideología materialista y atea, y eso lleva a identificar la teoría científica con su interpretación ideológica. Son cosas distintas. Cuando alguien propone que la racionalidad científica es la única que explica toda la realidad, se mueve en el campo de las ideologías, no en el de la ciencia; los mecanismos de la evolución pasan a ser la explicación última de todo y nace un darwinismo que es una ideología global, no una teoría científica. Esa filosofía materialista no se sigue de la ciencia misma, y es la que crea el conflicto con el pensamiento religioso al negar la realidad de Dios y su acción creadora.

No se trata de prohibir a un científico tener su filosofía o su cosmovisión. Se trata de una exigencia simétrica: igual que al teólogo se le pide que no haga ciencia con los relatos bíblicos, al científico se le debe pedir que no haga filosofía o teología a partir de los datos de la ciencia. Queda abierto el punto de mayor conflicto, que trato en el siguiente episodio: si el ser humano es fruto de la evolución, ¿cómo seguir afirmando que ha sido creado a imagen de Dios?

Daniel Pajuelo en el episodio T1E01 de Diálogo Fe y Ciencia
Fotograma · 5:03

Fuentes

  1. Agustín Udías Vallina, Ciencia y religión. Dos visiones del mundo, Sal Terrae, Santander, 2010 (ISBN 978-84-293-1847-0). Es el libro que sigo en este episodio.
  2. Concilio Vaticano II, constitución dogmática Dei Verbum (1965), n.º 12: texto oficial en vatican.va.
  3. Juan Pablo II, mensaje a la Academia Pontificia de Ciencias, 22 de octubre de 1996 (la evolución, «más que una hipótesis»).
  4. Génesis 1-2, relatos de la creación (cualquier edición; la versión de la Conferencia Episcopal Española en vatican.va).
  5. Jacques Monod, El azar y la necesidad. Ensayo sobre la filosofía natural de la biología moderna (1970), Tusquets, Barcelona; el párrafo citado es el final del libro.
  6. Karl Schmitz-Moormann y James F. Salmon, Teología de la creación de un mundo en evolución, Verbo Divino, Estella, 2005 (creación continua y creación «llamada»).
  7. Vídeo original: Diálogo Fe y Ciencia T1E01 (5 de febrero de 2022, 12:53), con su descripción.

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