¿Puede un científico creer en Dios? Para muchos la respuesta es obvia: no. Es el estereotipo generalizado y casi incuestionable. Sin embargo, la práctica de la ciencia, estrictamente de la ciencia, ni empuja hacia la fe ni aleja de ella. En este cuarto episodio de Diálogo Fe y Ciencia lo muestro con datos concretos: tres libros que recogen el testimonio de científicos actuales creyentes, con nombres, premios Nobel incluidos, y la reflexión de Francis Collins, director del Proyecto Genoma Humano, en El lenguaje de Dios. Abajo están los títulos, quién los firma y qué dicen.
Lo preparé en marzo de 2022 a partir de Ciencia y religión, de Agustín Udías Vallina, y de los propios libros, y lo cuento desde donde estoy: fui sacerdote, estudié teología y hoy divulgo ciencia. Que haya científicos creyentes no demuestra que Dios exista; demuestra que el estereotipo no describe toda la realidad.
Can Scientists Believe? (1991): quince científicos coordinados por un Nobel
El primer libro lo coordinó Nevill Mott, premio Nobel de Física en 1977, y se publicó en 1991 con un título provocador: Can Scientists Believe? («¿Pueden creer los científicos?»). Recoge los testimonios de quince científicos creyentes. Mott reconoce en la presentación que él mismo estuvo alejado de toda religión hasta los cincuenta años, cuando, siendo director del laboratorio Cavendish de la Universidad de Cambridge, empezó a interesarse por ella y a asistir a los oficios de la Iglesia anglicana; mantiene reservas sobre algunos temas, como los milagros, pero se considera creyente.
Los testimonios vienen de físicos, químicos y matemáticos. Entre ellos, John Eccles, premio Nobel de Medicina en 1963, trata el problema de la relación entre cerebro y conciencia y concluye que no existe conflicto entre las ciencias del cerebro y las creencias religiosas básicas. Francis Everitt, físico de la Universidad de Stanford, titula su capítulo «Fe y misterio en la ciencia; razón y escepticismo en la religión» y lo cierra diciendo que, así como la física nos confronta con el misterio de su carácter incompleto, también lo hace la religión. Peter Hodgson, físico de Oxford, presenta la relación entre la ciencia y la visión cristiana del mundo y sostiene que el desarrollo de una ciencia vigorosa y sostenida se apoya, aunque no se reconozca, en la concepción cristiana del mundo natural: una tesis discutible, que atribuyo a su autor.

Le savant et la foi (1989) y Practicing Science, Living Faith (2007)
El segundo libro se publicó en Francia en 1989, dirigido por el historiador Jean Delumeau: Le savant et la foi («El científico y la fe»), con el testimonio de diecinueve científicos, casi todos franceses, que se confiesan creyentes y para los que no hay ruptura entre su pensamiento científico y su pensamiento religioso. Hay físicos, matemáticos, astrónomos, biólogos, geólogos, químicos y médicos, y responden que la ciencia y la fe no se excluyen ni se contradicen porque no se sitúan en el mismo plano: ninguno siente que su fe frene su investigación ni que su atracción por la ciencia ponga en peligro su fe. Xavier Le Pichon, geólogo y uno de los iniciadores de la tectónica de placas, confiesa que a menudo ha visto abrirse en él una capacidad de adoración en el curso de sus exploraciones científicas. Un matemático del Collège de France expone que la creación nace del amor de Dios, no de una nada exterior y anterior. Y hay un capítulo colectivo, firmado por veintitrés científicos, titulado «Expresar hoy la fe cristiana por un científico», que se pregunta cómo se puede ser cristiano en un medio científico y qué papel desempeñan ellos en la comunidad creyente.
El tercero es Practicing Science, Living Faith («Practicar la ciencia, vivir la fe»), doce testimonios editados por Philip Clayton y Jim Schaal en 2007, con prólogo de William Phillips, premio Nobel de Física en 1997. Aquí la variedad es mayor: zoología, informática, entomología, neurología o psicoterapia, además de la física, la química y la biología; y las perspectivas creyentes también son variadas, con representantes de tradiciones cristianas, judías, musulmanas, budistas e hinduistas, y de espiritualidades personales sin identidad religiosa concreta. Como explican los editores, el énfasis está en la práctica, de la ciencia y de la espiritualidad: científicos que buscan integrar en su vida diaria su cultura profesional y su religión. Para el matemático Henk Barendregt la religión es el camino hacia la felicidad y la paz interior y comparte con la ciencia un terreno común; para la bióloga Ursula Goodenough el conocimiento científico no ha disminuido su sentimiento de lo maravilloso, fundamento de su búsqueda religiosa; la bioquímica Pauline Rudd ve en el universo una expresión del amor de Dios; y Jane Goodall, célebre por sus estudios sobre los chimpancés, se admira de que muchos nieguen la dimensión espiritual de su vida y al mismo tiempo intenten encontrarle un sentido.

Francis Collins y El lenguaje de Dios
Hay un cuarto libro que no es de testimonios, sino una reflexión a fondo sobre la cuestión, y que destaca no tanto por el contenido como por quién lo escribe: Francis Collins, director del Proyecto Genoma Humano. The Language of God se publicó en 2006 (en castellano, ¿Cómo habla Dios?, 2007) y en él Collins expone sus motivos para creer. Para él, tanto la ciencia como la fe son formas de buscar la verdad: la ciencia, observando cómo funciona el mundo natural; la fe, tratando de responder a preguntas más profundas: por qué existe algo en lugar de nada, cuál es el sentido de la vida, si existe Dios.
Todo requiere, dice, un cierto elemento de fe: no se puede ser científico sin fe en que existe un orden en la naturaleza y en que esta se comporta de manera reproducible y predecible. Afirma que muchos científicos, como él, creen en Dios, pero que en general han guardado silencio sobre sus creencias. De estos libros y de otros muchos ejemplos se puede concluir, contra la opinión tan difundida de que los científicos deben ser ateos o agnósticos, que muchos de ellos sienten hoy la seducción por el misterio de Dios y saben armonizar su visión científica del mundo con su fe o con su búsqueda de sentido.

Lo que estos testimonios prueban y lo que no
Me gusta cerrar con Georges Lemaître, el sacerdote católico que en 1931 propuso que el universo nació de la expansión de un «átomo primigenio». En una entrevista de 1933 en The New York Times explicó que nada de su trabajo ni de sus estudios científicos o religiosos le había hecho cambiar de punto de vista: no tenía ningún conflicto que superar; la ciencia no había quebrantado su fe y la religión nunca le había hecho dudar de las conclusiones a las que llegaba por métodos científicos. Había, decía, dos caminos hacia la verdad, y había decidido seguir los dos.
Conviene ser preciso con lo que estos libros demuestran. Prueban que el estereotipo «científico, luego ateo» no describe toda la realidad: hay científicos de primer nivel, con premios Nobel, que creen y que no viven su fe como un freno. No prueban que la ciencia conduzca a Dios, ni que los creyentes tengan razón: la ciencia, como tal, no empuja en ninguna de las dos direcciones. Por eso la imagen quedaría incompleta sin la otra mitad: la de los científicos ateos y agnósticos, algunos abiertamente contrarios a cualquier encuentro entre fe y ciencia. De ellos trata el siguiente episodio.

Fuentes
- Agustín Udías Vallina, Ciencia y religión. Dos visiones del mundo, Sal Terrae, Santander, 2010 (ISBN 978-84-293-1847-0). Es el libro que sigo en este episodio.
- Nevill Mott (ed.), Can Scientists Believe? Some Examples of the Attitude of Scientists to Religion, James & James, Londres, 1991.
- Jean Delumeau (dir.), Le savant et la foi. Des scientifiques s’expriment, Flammarion, París, 1989.
- Philip Clayton y Jim Schaal (eds.), Practicing Science, Living Faith. Interviews with Twelve Leading Scientists, Columbia University Press, Nueva York, 2007.
- Francis S. Collins, The Language of God. A Scientist Presents Evidence for Belief, Free Press, Nueva York, 2006; en castellano, ¿Cómo habla Dios? La evidencia científica de la fe, Temas de Hoy, Madrid, 2007.
- Duncan Aikman, «Lemaître follows two paths to truth», The New York Times, 19 de febrero de 1933 (facsímil en INTERS).
- Vídeo original: Diálogo Fe y Ciencia T1E04 (6 de marzo de 2022, 9:30), con su descripción.
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